“Aplicado nuestro desarrollo en un autobús urbano, generaría un ahorro de combustible de 18.000 €”

Javier Estevas-Guilmain, Director General de Sapa Placencia, en el taller celebrado el martes 21 de octubre en la sede de ADEGI, “Cómo preparar propuestas exitosas a las nuevas convocatorias de Instrumento PYME”.

Solo el 6% de las propuestas presentadas a la Fase 1 en la primera fecha de corte de Instrumento PYME han recibido financiación. Uno de los proyectos financiados ha sido el presentado por la empresa guipuzcoana Sapa Placencia. De ahí la importancia de contar en la jornada con la experiencia de éxito de esta PYME expresada por su Director General, Javier Estevas-Guilmain, quien intervino tras la pausa café.

 

Gorka Artola, Director General Adjunto de Bantec, le introdujo diciendo que “nos ha parecido interesante traer aquí el caso de Sapa, por tratarse de una empresa casi tradicional, que lleva muchísimos años en el mercado, que está en el sector metalmecánico, un sector muy presente en el tejido guipuzcoano, que en definitiva, muchas de las empresas de su sector, lo que transmiten o lo que sienten es que no son innovadoras y que es difícil innovar en su ámbito porque ya está todo inventado, pero por el contrario, esta empresa ha sido capaz de innovar, de presentar un buen proyecto y de haber sido aprobada y seleccionada para la obtención de la financiación. Por lo tanto, lo que queremos transmitir con este caso es que es más que posible para las empresas que están en el día a día conseguirlo. Y que no estamos hablando de grandísimas apuestas tecnológicas, que también las hay, sino de que también hay espacio para la empresa que en el imaginario popular la tenemos catalogada como normal y corriente. Sapa es un ejemplo”.

Javier Estevas-Guilmain:

“Sapa es una empresa que trabaja en el sector de defensa. Hacemos transmisiones para vehículos pesados, cajas de cambio y también grupos electrógenos, máquinas eléctricas. Trabajamos mucho bajo licencia de fabricantes extranjeros. En el año 2000 decidimos que esa línea no tenía futuro y creamos lo que es una unidad de I+D que se llama Placencia I+D. Placencia es el origen de nuestra empresa y aparece en todas nuestras comunicaciones. El objetivo era crear nuestros propios productos. Con eso queríamos pasar de disponer de una capacidad técnica, que éramos muy buenos fabricantes, a una capacidad tecnológica, con la cual podíamos ser los dueños de nuestro propio destino en el mercado, teniendo nuestro propio producto, teniendo nuestra tecnología.

Así, tenemos producto propio en tres grandes áreas, transmisiones para vehículos, máquinas eléctricas que hacemos a medida, los generadores es un producto que está muy extendido pero nuestra especialización es hacerlas a medida, y luego tenemos otra área de negocio que es bastante más difusa que nosotros llamamos gestión de potencia embarcada. Incluye todo lo que es la generación de potencia, la transformación de potencia eléctrica y la gestión de esa potencia a través de software.

Somos una empresa tradicional, que tiene una unidad de I+D y que desarrolla productos.

Dentro del área de transmisiones desarrollamos una tecnología alternativa a lo que había en el mercado para transmisiones automáticas, que en su día la denominamos lógica binaria. Es una tecnología basada exclusivamente en engranajes y embragues.

Sapa decidió, después de conocer el mercado de las transmisiones automáticas, que había un campo de mejora en el rendimiento de dichas transmisiones. Desarrollamos esa tecnología. Hacemos transmisiones automáticas con 16, 24 ó 32 marchas. Esta es una necesidad técnica para poder suprimir el convertidor de par, pero lo que conseguimos son transmisiones con un rendimiento mecánico muy alto, el 92% de rendimiento en cualquier condición de funcionamiento. En el mercado lo que había eran las transmisiones automáticas con un rendimiento del 70 o el 80%. Nuestra tecnología aporta una mejora en el rendimiento de la transmisión de entre el 10 y el 15%. Es algo en lo que estamos trabajando y que hemos desarrollado en nuestra empresa.

Desde el punto de vista técnico hay dos cambios de marcha que se hacen con lo que nosotros llamamos interrupción de potencia, se abre un embrague dentro de la transmisión y este es un punto de mejora. Como también tenemos una capacidad de desarrollo de máquinas eléctricas lo que hicimos fue integrar los dos campos y desarrollar unas máquinas eléctricas que nos sirviesen para rellenar esas interrupciones de par.

Una vez que tienes una máquina eléctrica conectada a una transmisión, el siguiente paso es mirar cómo usar esa máquina para propulsar el vehículo. Y dependiendo de la potencia que uses en la máquina esa propulsión puede ser mejor o peor. En nuestro caso hemos diseñado una máquina de 150 kilovatios, que son cerca de 200 caballos, y que también podemos usar en propulsión.

Si tuviésemos baterías en el vehículo, algo que escapa de nuestro alcance de trabajo, podrías convertir esa máquina en una máquina híbrida paralela.

En resumen, tenemos una tecnología fenomenal, pero la podemos mejorar y de ahí damos un salto a la posibilidad de configurar esto como un sistema de propulsión híbrido.

El proyecto en el que nos hemos presentado en Instrumento PYME es dar el siguiente paso, que es irnos a un vehículo de verdad, que es lo que nosotros llamamos demostrador. Queremos pasar de verificar lo bueno que es el producto en un banco de pruebas, a comprobarlo en condiciones reales. Y pasar de decir que mis análisis dicen que mi ahorro es de un 15%, a sacar unos datos reales de servicio.

El objetivo es acercarnos más a nuestros clientes y tener más argumentos de venta.

El objetivo del producto era que el rendimiento del motor se mantuviera siempre por encima del 90% y demostramos que lo conseguimos.

VENTAJA ECONÓMICA Y MEDIOAMBIENTAL

¿Esto qué significa puesto en el mercado? Pues, por ejemplo, en un autobús urbano, una mejora de rendimiento del 5% puede suponer un ahorro en consumo de combustible de 18.000 euros en unas condiciones de vida de 800.000 kilómetros, que podríamos decir que representa un 8% del precio de venta del autobús.

Tenemos también el estudio en relación a la legislación de los países desarrollados en lo relativo al control de emisiones. Ahora está vigente la norma de emisiones euro 5 y que con respecto a la euro 3 se ha quedado en un 10% de las emisiones, y a partir de 2012 en teoría entraba en vigor la euro 6 que permite todavía unas menores emisiones. De ahí que los fabricantes de vehículos estén trabajando mucho en  motores, pero también en temas de aerodinámica y de ahorro de peso, rozamiento,… Pero el rendimiento de la transmisión, que es algo que tenemos entre las ruedas y el motor, afecta directamente a los consumos y es otra forma de reducir las emisiones. Trabajar en este campo tiene una ventaja de ahorro económico para el cliente por los consumos, pero también una ventaja medioambiental.

¿A dónde queremos ir? Hemos hecho nuestros estudios y hemos barrido el campo de los vehículos pesados. Hemos hecho un análisis tanto por producto como por mercado. La conclusión de nuestros trabajos, precisamente por el control de emisiones, es que para nosotros es más interesante trabajar en Europa occidental y Estados Unidos, mercados en los que tiene más fuerza el control de emisiones. Por el tipo de vehículo, que ya es cómo se utiliza el producto, nos queremos focalizar en camiones “off road” y buldozers, camiones de minería, por tamaño y por potencia de uso. También trabajaríamos en camiones especiales o incluso en autobuses urbanos. También hemos estudiado lo que supone la posible hibridización. Aunque esta apuesta tiene su riego porque el mercado suele preferir lo conocido. Pero, para eso existen herramientas como Instrumento PYME, para poder trabajar sin depender de un cliente.

Nosotros hemos apuntado a productos con mucha capacidad de par y muy alto rendimiento. Hoy por hoy esta parte del mercado no la llena nadie.

A medio plazo la expectativa sería copar un 10% del mercado en lo que sería maquinaria y algo más modesto en autobuses urbanos. Con un 3% a medio plazo, estaríamos bastante más que satisfechos.

¿Por qué nos vamos a este tipo de proyectos? Aunque algo ya ha adelantado Gorka. Podemos conseguir financiación más ventajosa que en medios convencionales, minimizamos los riesgos y para este tipo de productos complejos, proyectos con un periodo de maduración muy largo, se echa en falta instrumentos que te ayuden en estos recorridos.

Nos metemos a competir con unos jugadores en el mercado que son auténticos monstruos, empresas que facturan del orden de 15.000 ó 20.000 millones de dólares o euros al año. Es un mercado muy duro en el que sin herramientas de este tipo sería imposible acceder a ellos.

Yo os animo a que vayáis a por el mercado con aquello que sabéis hacer.

Nosotros hemos apostado por innovar, por crear una tecnología. Siendo una PYME tenemos una flexibilidad que quizás, vemos que estos grandes monstruos a veces no la quieren o no la pueden usar.

BANTEC Y SAPA, UN EQUIPO SÓLIDO

Quería cerrar mi intervención diciendo que hay hueco y hay oportunidad y hay opción partiendo de la innovación y con ganas de hacer. Tenemos que usar estos instrumentos para que nos den un empujoncito, por lo menos por la parte de financiación.

Y, luego, por qué no, también en busca del reconocimiento y la palmadita en la espalda, cuando participamos en este tipo de jornadas o salimos en la prensa, algo que también ayuda a convencerte de que la línea que llevas hay que mantenerla.

No es el primer proyecto que presentamos. En otras convocatorias hemos presentado bastantes proyectos a nivel nacional, local, … Tenemos ya una inercia. Cada convocatoria tiene unas reglas que tienes que seguir y a las que hay que adaptarse. En esta herramienta piden unos presupuestos de determinada magnitud y un número de socios muy concretos, y hay que seguir esas pautas.

Bantec y Sapa llevamos trabajando varios años y hemos creado una sistemática basada en el mutuo conocimiento y hemos creado un equipo que trata de aprovechar cada oportunidad de obtención de ayudas que va apareciendo. Una de las oportunidades ha sido Instrumento PYME y lo vimos claro.

Hemos creado un equipo por un lado de tecnólogos, empresarios, gestores de empresa y por otro lado un equipo externo especializado en gestión de ayudas, Y está funcionando bien.

Hay una rueda en la gestión de ayudas que tienes que conocer. A una empresa que nunca haya estado en este ámbito le resulta difícil, porque primero lo tienes que entender. Hay unos gestores en Bruselas que ponen un dinero para algo y tienes que entender qué es lo que persiguen, qué es lo que esperan a cambio del dinero que te van a subvencionar.

Por un lado está el esfuerzo de la empresa, que es la que tiene que definir qué es lo que va a desarrollar. Pero luego está el esfuerzo burocrático y es algo que hay que hacer. Es un esfuerzo que hay que superar y hay gente a la que le tocan unas actividades y gente a la que le tocan otras. Hay quien hace las memorias, las planificaciones, etc., y siempre viene bien porque te ayuda a ordenarte”.

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